Finalmente me paso lo del güey del chiste, después de padecer un tantito la nieve, se termina por < odiarla, al menos no apreciarla ni en fotos y desearle a quien sin haberla vivido dice "Mira, qué bonita la nieve!", la sufra un poquito para ver si sigue diciendo lo mismo.
Al principio es la novedad ver nevar, salir tantito, sentirla. Lo malo es que lo que se acumula después se derrite y queda uno todo húmedo. Luego, cuando se empieza a derretir, el lodazal, o black ice. Lo peor, cuando vuelve a subir el frío es que esa aguita se congela, y uno de confiado camina como si nada y madres, el costalazo cuando pierde uno agarre.
Luego, viene el problema de cuando se acumula lo suficiente, dado que es más alto que lo que cubren los zapatos y aún con botas, si no son a prueba de agua, se humedecen gacho y ya al llegar a la oficina está uno empapado y con un frío del carajo. A ponerle una lana para botas waterproof y slip resistant.
Uno pensaría que teniendo carro sería más fácil. No. Si nevó la noche anterior, hay que salir a quitarle la nieve (si ocurre un accidente a causa de que se cae la nieve de tu nave uno es responsable). Luego, rasparle los cristales para quitarle el hielo, echarle liquido para derretirlo, poner el defroster a todo. Treparse al carro todo lleno de nieve, el volante helado, el carro hay que calentarlo.
Luego, el usual cuidado para no derrapar, y cuidarse de esquivar los que si lo hacen, por manejar como si la nieve no fuera problema. Quieres ir al lunch y de nuevo, hacer todo el ritual de limpiar el auto. A la salida, otra vez. Qué hueva! Regresar, bajarse del carro a hundirse en la nieve. Que quieres salir? No, gracias, mejor me quedo en la casa con un cafecito y viendo la tele.
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